Quizás una de las aplicaciones médicas más conocidas de la hipnosis sea su uso como bloqueadora de las sensaciones dolorosas.
En hipnosis profunda, la piel de un sujeto puede ser atravesada con un objeto punzante, cortada o quemada sin que sienta dolor y anulando prácticamente las reacciones fisiológicas a la lesión (hemorragias y otras).
Señala Brugnoli que cuando se utiliza la hipnosis para eliminar dolores físicos, es necesario tomar en consideración que no sean expresión de una enfermedad somática, ya que el dolor desaparece considerablemente al sugerirle al paciente estados analgésicos, y éstos pueden borrar la expresión de una enfermedad somática perjudicándolo de esta forma, pues dicha enfermedad no dejaría de continuar su curso.
Sacerdote menciona estudios sobre la eficacia de la hipnosis para alterar favorablemente la percepción de los pacientes cancerosos, amortiguando las reacciones somáticas y psicológicas, limitando la morbilidad, prolongando la vida útil y reduciendo el uso de medios quirúrgicos, químicos y radiológicos, así como de otras terapias, incluyendo los narcóticos. Ya anteriormente, Marcuse recomendaba el uso de la hipnosis en oncología para aliviar los dolores del cáncer de mama, del útero, del estómago, etc., alegando que permite reducir el consumo de drogas, aliviar los dolores, mejorar la depresión, prolongar la vida y hacer más fácil la muerte cuando ésta llega.
De cualquier modo, opinamos que no debe utilizarse la hipnosis con fines analgésicos o anestésicos sin antes conocer el origen del dolor que se pretende aliviar.
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